Renovación integral de Muebles Bel: un nuevo espacio, la misma esencia
Muebles Bel, ahora liderado por la segunda generación familiar —Rebeca, Carmen y Mónica—, ha llevado a cabo una profunda renovación de su marca y su espacio expositivo, con el foco puesto en las cocinas y el mobiliario de hogar. A pesar de los cambios, la firma mantiene su sello distintivo: la instalación de cocinas como especialidad principal.
Después de 30 años sin reformas, el espacio ha sido completamente transformado. Se eliminaron los tabiques para crear una planta abierta con ambientes conectados, permitiendo un recorrido fluido y moderno. La atención al cliente se ha ubicado en el fondo del local, mientras que un salón central conecta la entrada con el resto del espacio, actuando como eje vertebrador.
El estudio de interiorismo comercial de la firma centró su trabajo en diseñar la envolvente del espacio. Si bien los muebles de cocina fueron seleccionados por Muebles Bel, la labor del estudio fue integrarlos de manera armónica, considerando la variedad de diseños, acabados y la complejidad espacial que implica conectar diferentes zonas.
Las paredes y techos fueron revestidos con acabados neutros y oscuros. Esta elección permite que los productos destaquen y facilita futuras actualizaciones sin necesidad de intervenir el fondo del espacio. Además, se realizó un estudio lumínico para garantizar una iluminación empotrada discreta y funcional. Debido a la baja altura del techo, se cuidó especialmente la distribución de la luz para generar una mayor sensación de amplitud vertical.
Como parte del proceso de renovación, se llevó a cabo también un restyling de la identidad gráfica de la marca. Con más de tres décadas de historia, el logotipo original de Bel conserva su valor como símbolo auténtico, sostenible y reconocible. Por ello, los cambios han sido sutiles: se ha vectorizado el diseño anterior, suavizando curvas y aristas, y se han unificado las tipografías empleadas en la comunicación visual. El objetivo: adaptarlo a una estética más contemporánea sin perder su esencia.
El nuevo logotipo BEL se ha instalado en la fachada del primer piso como un rótulo en volumen. También se ha incorporado en la zona de atención al cliente, en una versión de metacrilato tridimensional. Como parte de la renovación visual, se ha diseñado una nueva tarjeta de visita coherente con la identidad actualizada.
La fachada del edificio no fue modificada externamente; sin embargo, el rótulo interior en la planta superior se colocó frente a unas cortinas que ocultan el fondo, creando un punto focal sutil y respetuoso con la estética original del edificio.
Por último, se aplicó un servicio integral de colocación de producto y decoración, clave en los proyectos de interiorismo de la firma. A través de vajillas, arreglos florales y elementos textiles, se logró un ambiente más cálido, humano y visualmente atractivo en todo el espacio.
























