Un espacio único para vivir y sentir la música
Emilio, músico de vocación y farmacéutico jubilado, decidió hacer realidad su sueño: convertir el bajo de su vivienda en un estudio de ensayo íntimo, acogedor y lleno de inspiración. Un lugar creado para compartir la música, tocar en grupo y disfrutar de momentos inolvidables de convivencia creativa.
El proyecto comenzó con la transformación del antiguo garaje, un espacio reducido y sin luz natural que, tras un cuidadoso proceso de diseño e insonorización, se convirtió en un estudio con carácter propio. Cada detalle fue pensado para ofrecer máximo confort acústico y una experiencia musical envolvente, sin necesidad de realizar una gran inversión.
Materiales cálidos, con propiedades acústicas excepcionales, envuelven el espacio para garantizar un sonido limpio y profesional. La iluminación, completamente regulable, permite crear diferentes ambientes según el estilo del ensayo o el número de músicos presentes, favoreciendo la inspiración y creación artística.
Inspirado en los teatros tradicionales y los palcos de las fiestas populares gallegas, el estudio combina autenticidad, funcionalidad y emoción. Las paredes y el techo están revestidos con tableros de viruta de madera, un material natural, económico y altamente aislante. El suelo, cubierto con moqueta al estilo de los grandes escenarios, contribuye a mejorar la acústica y permite realizar grabaciones con una calidad excepcional.
Para completar la atmósfera, se incorporaron las emblemáticas sillas plegables de las bandas de música que Emilio guardaba en su garage: un guiño a la tradición y a esas reuniones donde la música nos une y nos emociona.
El resultado final es mucho más que un estudio de ensayo:
es un refugio creativo, un espacio diseñado para vivir la música con intensidad, compartir talento y mantener viva nuestra cultura musical.





















